sábado, 21 de mayo de 2011

LIBROS DE OCASIÓN



DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE

Este es uno de los textos más conocidos y publicados de Vassily Kandinsky.  Son las anotaciones  y divagaciones de varios años  reunidas en pequeño libro. 

No le voy a quitar valor, ya que para mí, que en su conjunto soy bastante espesa, lo tiene cualquier cúmulo de pensamiento que alguien se moleste en plasmar con orden ( o desorden) de forma escrita y reflexiva.

Como idea general, creo que Kandinsky intenta trasladar una  visión de lo místico, y demasiado etéreo a mi entender,  “valor de lo profundo de la estética pictórica”. 

No voy a mentir. Es muy liviano en peso, no más de cien  páginas para leer  sin dificultad en apenas un trayecto Aranjuez-Madrid, pero  me supo a calvario mantener la atención en la perorata de nuestro amigo Vassily. 

Y es que cuando escribe “Vemos pues que en el fondo de cada pequeño problema, y en el fondo del mayor problema de la pintura, se halla siempre el factor interior. El camino sobre el que nos movemos actualmente, y que constituye la mayor felicidad de nuestra época, es el camino sobre el que nos despojaremos de lo externo, para oponerle su contrario: la necesidad de lo interior… () La intuición con la que nace el artista es el talento evangélico que no debe enterrar” por desgracia para mí, sólo soy capaz de leer  “blablabla, blablabla…” y no creo que lo haga con el descreimiento del que lo sabe todo y no se ve en la necesidad de aprender o mejor dicho aprehender, que la necesidad la tengo como todos. 

Pero he dejado de captar el valor de las palabras que no me enseñan o que no se clavan como alfileres de conocimiento útil.  

Con respecto narrado en referencia a las teorías del color (calor, frio, claridad, oscuridad...etc.) si  me llevo algo, quizás soy más empírica que profunda y prefiero no divagar tanto sobre la harina y los huevos para poder comerme cuanto antes el pastel.

Tanto misticismo abstracto, tanta vuelta y revuelta sobre el espíritu de lo inmaterial, se me hace un poco el más allá de lo más acá, que al fin y al cabo es el sentido mismo del artista, y lo es. Que de eso no manifiesto duda. 

Que en cada obra (con un sentido) hay un sentido opuesto al literal. Que la mayoría de los ojos que miran no saben cifrar ni descifrar lo que ven. Si. Y soy capaz de medir y entender su valor y sé que para captar la realidad de una obra en su conjunto hay que conocer la infraestructura que la rodea. Pero no así. Porque más que ayudarme a desmigarlo me produce un soporífero y vagabundo desinterés por  mirar detrás de la puerta. 

En definitiva, por no extenderme más y como resumen; “De lo espiritual en el arte” Es justo lo que su título promete. Ni más ni menos. Mucha filosofía humanopictoricaa, algo de útil teoría, y todo lo demás pura literatura.


ME LLAMO CHARLES SAATCHI Y SOY UN ARTEHÓLICO

Charles Saatchi es uno de los grandes impulsores del arte en la modernidad.  Fundo de la nada una de las más importantes agencias globales de publicidad “Saatchi & Saatchi” y se convirtió en el coleccionista de arte más influyente de nuestros días.

Me encontré con este libro por recomendación, y la verdad es que lo devoré en apenas un par de horas. Ameno, interesante e instructivo para los que como yo desconocen pero intuyen los engranajes que mueven el maravilloso mundo del arte. Bueno, digamos que la parte más fea del arte;  comercio y el mecenazgo (a mi parecer), a través de la voz de uno de sus máximos representantes.  

En definitiva el libro no es más que una recopilación de todas sus  entrevistas, dado que este personaje pese a dedicarse en parte a la comunicación de masas es especialmente reacio a la comunicación con el resto del mundo y menos aun con los medios de comunicación.  

Es incluso bastante divertido ver como con una aplastante y brusca sinceridad despacha y desarma a sus
entrevistadores haciéndoles quedar como auténticos cretinos y juniors de la profesión.

Por otra parte me resultó un tanto descorazonador  darme cuenta  de que ser bueno o malo a gran escala reside en gran parte en ser señalado por el dedo adecuado. Me venían a la cabeza las escenas del césar alzando el dedo arriba o abajo… escalofriante.  

Marchantes, críticos, comisarios, artistas, coleccionistas….un salsa rosa discreto y elitista de algo que en su esencia no debería ser más que un reducto de placer visual y estimulo intelectual  convertido en una gran empresa global en el que a veces poco importa ser mejor o peor  si estas en el sitio y momento adecuados  o si te relacionas con el círculo adecuado.  

Estar o no estar de moda, destacar entre los grises, o simplemente ser el divertimento de alguien que juega a convertirte en la Rock Star del momento por puro entretenimiento personal  y como no, porque tiene el suficiente dinero y poder como para cambiar con un movimiento de ceja el curso del mercado, la tendencia, cotización y critica de un mundo tan complejo y lleno de dobleces  como el mundo del arte.

Una bonita idea de este celebre coleccionista fue crear ya hace varios años una plataforma virtual  en la que recoge a nivel internacional  un gran número de obras de arte actual. A título particular puedes hacer pública tu obra y porque no pasar a formar parte de sus elegidos. Como poco la página es muy útil para saber que se está cociendo por el mundo. Hay cosas realmente interesantes e inspiradoras. http://www.saatchi-gallery.co.uk/

Como dato referencial  dejó una lista de algunos de los artistas a los que esté hombre dió, removió o arrebato la fama y los laureles o que se han visto influidos o impulsados por este magnate del arte:  Paula Regó, Sandro Chia, Sean Scully, Basquiat, Peter Doig, Donald Judd, Damien, Hirst, Peter Blake, Emin, Terence Koh, Cecily Brown, Boris Mikhailov, Ron Mueck, Noble & Webster, Dexter Dalwood, Martin Maloney, Michael Raedecker, Johns, Rauschenberg, Julian Schnabel…

Aun así y pese a todo el Sr. Saatchi se ganó mi simpatía no más allá de la quinta página y porque no decirlo, así funciona el mundo;  unos dirigen y otros se afligen. Hay que estar en un bando. Y no estamos para llorar a estas alturas. 

El arte más allá de lo puramente poético del oficio es como el resto de los factores industriales  una más de las empresas que se emprenden por puro beneficio de unos y otros. Se compra se vende y se especula siempre a merced de que el Cesar  no se despierte con ganas de dar de comer a sus leones.

ESTO NO SON LAS TORRES GEMELAS

Bien.  Este es quizás es libro que más se me atraganta a comentar de los leídos recientemente.  Y mira que sinceramente lo cogí con ganas.

El poder de la imagen visual es algo que por unas u otras razones no me es ajeno.  Cuando estudié publicidad leí bastante sobre el tema y tuve unas cuantas asignaturas que lo trataban.

Sea quizás porque como valoración general me encuentro dentro del grupo al que somete a examen. Y a mi juicio no es un examen real  ni bien estructurado, o por lo menos completo. Es una lapidación pública de algo a lo que es cierto todos estamos expuestos pero también  de lo que nos beneficiamos de innumerables formas. ¿O acaso el amor mueve el mundo? No señores, el mundo lo mueve la publicidad.

Es ingenuo creer que somos un público inocente  esclavo de una cultura visual que dimensiona como un leviatán sórdido y maligno del que somos víctimas indefensas.  Y en este caso no sólo hace ver que el grueso de la sociedad es  un pobre corderito ajeno a las circunstancias, sino que afirma que los publicitas somos poco menos que los causantes de los miedos, traumas y decisiones que asolan a una cada vez más borreguil masa social.

No digo que el libro entero sea basura. No lo es.  No digo que cada dato sea mentira. Tampoco. Hay datos y verdades como puños, pero ni la conclusión ni el análisis son acertados. 

Para empezar me parece un libro desactualizado, o como poco digno de una renovación. El mundo de la imagen y la publicidad está en pleno proceso de cambio. El modelo ha quedado obsoleto, lo que está provocando que agencias y anunciantes se vean obligados a redirigir su línea de comunicación y su relación con el cliente potencia. (Los corderitos)

Es cierto, muy cierto, que la publicidad crea modelos irreales que en gran medida crean frustración en el que los recibe. Quien dice publicidad dice cine, que la única diferencia es que las películas publicitarias duran treinta segundos y las grandes producciones hora y media. Pero vienen a vender la misma historia. Y aquí me debato entre entrar en el jardín del debate filosófico sobre qué diferencia  el inconformismo humano, una educación y culturas deficientes y esa presunta inocencia que se nos presupone. 

Porque es cierto y no dejo de darle la razón a María Acaso en que somos una sociedad cargada de miedos y complejos  que en gran medida han sido creados por una mala gestión del poder de los medios que se han centrado en crear irrealidades  de cuento con final feliz que a todos en alguna parcela del inconsciente se nos han incrustado haciendo que infravaloremos  lo que tenemos o veamos alguna que otra gotera en nuestro cuento particular.
Pero todos bebemos de las mismas fuentes y aquí cada palo que aguante su vela. No podemos pedirle a una sociedad alienada por Gran Hermano y Belén Esteban que se siente discernir en qué punto se perdió la perspectiva.  La raíz del problema no es la publicidad, o mejor dicho, no es sólo la publicidad (que bien es cierto que es parte del problema) sino que existe un problema de base mucho más profundo por el cual nos hemos convertido en subnormales profundos incapaces de distinguir entre la vida real y las ensoñaciones de una cultura del “mas!”; más dinero, más fama, más tetas, más perfecto, más grande, más nuevo,  más que tú… y esta por desgracia es la sociedad de la que formamos parte, unos y otros. Los que comemos de la publicidad y los que la recibimos.  

Y es una pena pero el problema de fondo no es si estamos absorbidos en mayor o menor medida  por un torbellino de imágenes que nos enajenan e incapacitan para tomar decisiones coherentes o vivir en equilibrio con lo que tenemos y/o merecemos. 

El problema es que esta sociedad del “más” ha perdido la capacidad de educar a las nuevas generaciones en la cultura  del “menos”.  El problema es la incapacidad educativa de  los padres  en el “no”,  porque es más difícil fomentar  la práctica de estímulos intelectuales  a base de lectura o desarrollo creativo que dejar  que los críos se formen viendo telebasura o  jugando a la consola sin descanso.  El problema viene de la comodidad del embobamiento de lo fácil. Una sociedad que no se esfuerza en educar en el criterio está condenada  a ser lo que somos. 

El drama no es que la sociedad no sepa  descifrar las imágenes, el drama es que aunque sepa, para hacerlo debe pagar un peaje intelectual  cuyo coste reside en pararse a pensar, y  para que engañarnos le supone un esfuerzo lo suficientemente pesado como para no perder su tiempo en el.

En cualquier caso y por no ponerme tremendista, he de decir que respecto al tema que ocupa este libro hay otras lecturas mucho más interesantes y productivas que recomendaría, como por ejemplo Adios a la publicidad, de Oliviero Toscani, Las trampas del deseo de Dharely o La clave del éxito de  Malcom Gladwell.


LOS COLORES DEL UNDERGROUND

Investigando en las secciones de arte de la fnac me topé con este libro. Los colores del Underground de Joan S. Luna. No conocía bien la Cultura del Surrealismo Pop que ha dado paso a diferentes géneros como este, considerado como pintura underground durante los últimos años. 

Es un libro de entrevistas dedicado a los máximos representantes de estas corrientes. No analiza en profundidad las claves o características del movimiento, ya que quizás es algo demasiado reciente como para examinarlo con la perspectiva y distancia adecuados, pero si perfila con bastante precisión a través de las palabras de sus protagonistas  las visiones particulares de los que lo viven desde dentro, sus interpretaciones, fuentes, maestros  y algunos antecedentes históricos que han marcado esta corriente.

En realidad viendo y leyendo estas páginas comprendes que todo está conectado. Desde los manifiestos surrealistas de los años 20´ a la segunda mitad de los 50´en que la cultura pop dio un salto popular con sus líderes y sus detractores pasando por  nuevas generaciones del arte como elemento fundamental de lo kitsch conectando con la nueva generación de los artistas Lowbrow (traducido significa arte considerado “de bajo nivel”) o del surrealismo pop.

Yo que estas corrientes las desconocía  me veo ahora apasionada por este tipo de pintura considerada underground y que ha tardado varias décadas en dar el salto a la legitimidad y a exponerse en grandes galerías pasando de ser arte serie B para un público alternativo  a aportar una gran cantidad de nombres importantes a la historia del arte moderno.

El libro aunque como ya he dicho aporta datos interesantes a cerca del movimiento, es más bien visual. A mí me han atrapado e impresionado las imágenes, lo que me ha llevado a investigar a varios de los autores entrevistados. 

Aquí dejo algunas de las obras más representativas del movimiento. Aunque me cuesta entenderlo como un movimiento en si mismo ya que veo cierta desconexión entre los autores pero si un acercamiento critico común con sus obras a la sociedad actual. Ese podría ser el nexo, aunque no queda claro en los argumentos dados.

ALEX GROOS


BRANDT PETERS


CHRIS MARS


 DAVID STOUPAKIS


 EL GATO CHIMNEY


ERIC WHITE



GREG CRAOLA SIMKINS


KATHIE OLIVAS



RON ENGLISH


VICTOR CASTILLO




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